Hace no mucho tiempo entro a mi vida algo nuevo
y sin querer se convirtió en parte esencial de ella. Trajo consigo grandes
experiencias y personas.
Es mucho más especial que cualquier otra por el
simple hecho que no lo planee, ni lo busque ni mucho menos, lo esperaba.
El teatro.
Ya lo había experimentado en la primaria y en
la secundaria, haciendo mini obras para la clase pero nada serio ni mucho menos
un taller o clase como tal. Pero aun así había mucha curiosidad en mí.
Llego la preparatoria y tenía te elegir un
curricular, ahí es cuando el destino, el universo o lo que ustedes quieran comenzó a actuar.
Me encontraba entre Danza Moderna o Teatro. La primera
porque me gusta bailar, no soy la gran bailarina pero me gusta mucho y lo
segundo, principalmente, por curiosidad. Nunca había experimentado el teatro,
pero actuar y estar frente a un público era tentador.
El elemento decisivo fue un panfleto donde promocionaban los diferentes talleres culturales y junto con ello mostraban los premios que había
ganado particionado en el Encuentro de Artes y Cultura (ENAC), un concurso que
se hace entre prepas perteneciente a un mismo sistema (DEGETI). Teatro había ganado
segundo lugar, Danza Moderno no participan en ningún concurso.
Estaba decidido y mi objetivo era claro, ir a
concursar.
Recuerdo perfectamente mi primer día en ese
taller. Era sábado, todos los nuevos llevaban el uniforme (incluyéndome, obviamente),
un conjunto de prendas blancas y grises, muy triste y monótono. Nadie hablaba y
los que lo hacían ya se conocían o eran del mismo grupo. Unos cuando llegaban
con ropa normal y se veían de semestres avanzados, más bien lo eran.
Ya era más de la una, hora que se nos había citado,
cuando un hombre flaco, desgarbado y alto, vestido con un playera blanca
con rayas negras y sombrero redondo, se presentó como el profesor y con una voz algo nasal dijo: “Me llamo Fermín
Rubio pero me gusta que me digan Hamlet”. Mientras él nos daba una plática
sobre su historia y la del grupo iba llegando
uno a uno o en grupitos, chicos vistiendo con ropas normales, sonrientes y
enérgicos; todos los que estaban ya en la clase los saludaban entusiasmadamente,
con gritos, apodos y chiste locales.
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| Mi primer dia en el taller de teatro con mi primer equipo de trabajo. Otoño 2012 |
Mientras observaba todo esa cascada de energía
y camaradería no paraba de pensar, “que rayos hago aquí”. Las cosas empeoraron
cuando algunos veteranos del grupo actuaron, al verlos, me era imposible
imaginarme a mi haciendo algo parecido; el miedo me estaba invadiendo y ni
hablar del pánico, sentía que no iba a durar en ese grupo no más de dos semanas
pues me sentía muy fuera de lugar.
En algún momento de la clase; entre broma y parte del discurso, el profesor anunció “Nos
llamamos Voyage cómo viajar en francés, pues viajamos haciendo teatro”. Creo que
esa fue la mejor parte de aquel día.
Así comenzó mi propio viaje junto a este grupo.
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| Primera Camisa, Primer semestre |
Continuará...


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