Muchas horas pasaba en ese puesto. Muchas chicas le sonreían o cientos de conversaciones eran iniciadas. Las palabras venían e iban durante toda su jornada pero de vez en cuando se permitía observar su teléfono. Ahí, sonriendo desde su fondo de pantalla, estaba Amelia.
La había conocido durante la universidad, cuando la vio pensó que era la chica mas natural del mundo. Con su cabello largo liso, lentes de moldura negra y sin mucho maquillaje.
Hubo un tiempo en la cual pensaba que nunca llamaria su atención pues veía su reflejo en las mañanas y solo podía observar su labios en una línea recta y cuando se esforzaba por imitar la gran sonrisa de ella se dio cuenta que era inútil. ¿Como alguien tan serio podría llamar la atención de una chica que regalaba tantas sonrisas?
Después de varias conversaciones torpes, unos cuantas veces de "revisar" sus redes sociales y dos citas un tanto fallidas. El entre tartamudeos y sonrisas torcidas pronunció su nombre sin miedo y delicadeza; Con verdad y sentir.
Ella sonrió y confesó "Me gustaste desde el momento que te vi caminar"
Así, Amelia llegó a la vida y al fondo de pantalla del ese chico. Así ella se gano las mejores sonrisas, las que no eran líneas rectas ni de cortesía.
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